¿Quieres comprar un adipómetro? Aquí lo encontrarás

Un adipómetro no es más que una pinza para pinzar pliegues de la piel, cuyos resultados ofrecen la posibilidad de, acompañados de unas fórmulas matemáticas, conocer cuánto contenido graso tenemos en nuestro cuerpo. La grasa corporal se mide en porcentajes. Dependiendo de la gama de adipómetro que usemos, este resultado será más o menos fiables. Por lo que a nivel de usuario para ir haciendo un seguimiento de avances, con un básico nos será más que suficiente y si queremos detallar el resultado y necesitamos el cálculo exacto, querremos un adipómetro profesional. 

Características de los adipómetros según tipo

La diferencia entre los adipómetros básicos con los profesionales no es otra que la fiabilidad de los resultados. Ello viene a estar respaldado por las características de cada una de las gamas.

Ambos tienen la misma finalidad, y su calidad va atada en relación al precio. Todos los de gama básica de precios semejantes miden similar, y todos los profesionales miden de manera exacta.

Características de la gama baja

La medición que podemos obtener de ellos, es aproximada, ya que, no mantiene una misma presión de la pinza en todo el recorrido, tienen un muelle estándar, donde dependiendo de en que punto del recorrido se encuentre, ejercerá una presión u otra. Así pues, su medición es certera pero no exacta.

Existen adipómetros de gama baja tanto mecánicos como electrónicos, ambos con los mismos márgenes de error y muy parecidos en precios, los cuales son la herramienta perfecta si para realizarte un seguimiento a ti y a tus amigos en cuanto a evoluciones de gimnasio, como en la evolución de una dieta. Muchas veces no nos importa si el resultado es 17% o 18% de porcentaje graso, lo que sí que nos importa es que, al pasar 6 semanas, por ejemplo, pasemos de ese 17% o 18% a un 14% o 15% y podamos medirlo y compararnos con estos plicometros.

Características de la gama alta

Son adipómetros de uso profesional, donde la precisión premia más allá del diseño. Las diferentes marcas abarcan todas las posibilidades de medición, ya que según tus necesidades, necesitarás una pinza de mayor o menor cobertura. No es lo mismo trabajar en el deporte de élite, donde los pliegues van a ser del 9% grasos para abajo que en temas de nutrición, donde los pliegues pueden superar el 40% de grasa en el cuerpo.

Todos los adipometros profesionales tienen la opción de ser calibrados, y a la vez su precisión radica en ejercer una fuerza constante de 10 gramos por milímetro cuadrado durante todo el recorrido de la pinza. Son herramientas caras hechas para durar, por lo que son adipómetros que únicamente compras una vez, y lo tienes para siempre, ya que no deterioran en el tiempo.

¿Porqué comprar un adipómetro?

Un adipómetro es la báscula de los deportistas. Todos sabemos que los músculos pesan más que la grasa, por lo que, en la mayor parte de la población tener una báscula en casa, para orientarnos que nos mantenemos en el peso o si subimos o bajamos un par de kilos, es algo ya como cultural, tienes una casa y por ende tienes una báscula. 

Pues he de decirte que, esta báscula no suele ser un indicativo de casi nada, a no ser, calor está que sea una báscula de bioimpedancia. No suele ser un indicativo a niveles de salud e higiene me refiero. El adipómetro es la “báscula” en la cual podemos leer los resultados, comparar nuestros resultados frente a los establecidos para la salud, y el indicativo de que estamos haciendo bien tanto la dieta como los entrenamientos. 

Cuando juntamos una dieta con un entrenamiento, la báscula de kilos entra en conflicto. Hemos ganado 7 kilos de músculo y hemos perdido 5 kilos de grasa. En este caso pesaremos dos kilos de más frente al peso inicial, pero visualmente habremos perdido peso, y podemos incluso llegar a pensar que algo estamos haciendo mal. En este mismo caso, si hemos pasado de un 23% graso a un 15%, no tenemos ninguna duda de que estamos haciendo las cosas bien. Los resultados ofrecidos en estos casos por un adipómetro son de tal importancia que merecerían ser transportados a papel con una estilográfica ya que definen sí, tenemos que continuar haciendo entrenamiento desde casa, o de igual modo, ponernos las zapatillas de correr para hacer algún que otro kilómetro hasta entrar en la fase de quema de grasas, coger la arrocera para cocinarnos nuestro arroz blanco pre-entreno o podemos permitirnos un salto bueno en vez de seguir tirando de una dieta en la que para no comer demasiados hidratos de carbono, tengamos que abusar del jamón, que bien bueno está!

No hay que medirse a diario

Realizar la medición suele costar en tiempo aproximadamente lo que hacer un café o exprimir un zumo de naranja, y pese a que cueste tan poco, el cuerpo necesita sus tiempos, por lo que, realizaremos las mediciones a cada principio o final de ciclo para ver los avances o la progresión que llevamos cada 4 o 6 semanas. Muchas veces el afán de progreso y el ansia hace que queramos ver resultado de manera ipso facta, pero, hay veces que tenemos que sentarnos a jugar con nuestros hijos o sobrinos con unos simples huevos sorpresa y dejar que la vida fluya, que al fin y al cabo está para disfrutarla; los resultados con constancia y haciendo bien las cosas van a venir con el tiempo.